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Buenas tardes,
Queríamos daros
las gracias por asistir a este día tan especial para nosotros, como es el
día de nuestra graduación. Ha llegado el final de este trayecto de nuestra
vida, el final de tantos días, de tanto trabajo, de tantos momentos buenos
y malos.
Agradecemos el
apoyo que hemos recibido de todo el instituto, en especial de los
profesores, pese a sus expulsiones, sus partes, sus copias, sus negativos,
sus notitas en la agenda e innumerables castigos que mejor no recordar.
Pero una vez pasado todo esto, sabemos que lo recordaremos con añoranza,
que echaremos de menos esos momentos de agobio y de resignación en los que
las clases se nos hicieron eternas y únicamente queríamos que adelantara
el reloj.
Mas no todo han
sido penas, también hemos tenido risas y clases amenas con las bromas y
espontaneidad de profesorado y alumnado. De este modo podríamos revivir
miles de simpáticas anécdotas como:
1.
Cuando fuimos de excursión a Mollina y, por la tardanza y la
malísima orientación del grupo, el autobús se fue y nos dejo tirados en
medio del campo, hambrientos y asfixiados por el calor. No hace falta
jurar que, por primera vez en nuestra vida llegamos a casa dispuestos a
devorar cualquier plato con el que nuestras madres nos deleitaran, ya
fueran los adorados espaguetis o las odiadas lentejas.
2.
O cuando todos los alumnos de física, muertos de aburrimiento,
aprovechamos una breve salido del profesor para escondernos debajo de la
mesa y salir, al cabo de un rato, demostrando nuestra madurez cuan alumnos
de infantil.
3.
O la noche del viaje de estudios en la que todos estábamos armando
jaleo en una habitación y, cual no fue nuestra sorpresa cuando llegó un
ruso, de aspecto bastante amenazador, que decía ser el segurata y dejarnos
de patitas en la calle a la próxima llamada de atención…Reconozcámoslos,
en ese momento el cambio de cara que experimentamos todos fue poco con lo
que nos entró por el cuerpo y, sobre todo, cuando un compañero bastante
despistado que llegó tarde, se encaró con él creyéndose que era una broma
y con toda su cara dura va y le suelta: ‘¿Qué pasa contigo, tonto?’ a lo
que le contesta el ruso: ‘No te me pongas burro.’
Entre todo este ambiente hemos crecido, madurado
física y psicológicamente y hemos ido cambiando hasta convertirnos en lo
que somos hoy. Y, aunque todavía nos queda mucho por aprender y por vivir,
nos llevamos, además de todos los conocimientos oficiales, suficiente
sabiduría, paciencia y templanza para sobrellevar al día a día con
verdaderos adultos.
Y,
como antes ya hemos dicho, todo ha sido gracias al profesorado; del que a
continuación vamos a hablar un poco a modo de venganza:
Es
difícil decidir quién sufrirá primero pero, evidentemente, nos hemos
decantado por los tutores ya que son los que han dado la cara por nosotros
ante el resto del instituto, son los que nos han guiado de forma más
personal y los que, pesadamente, han venido cada tutoría con la misma
tarea: la justificación de las faltas de asistencia y los odiados test de
convivencia.
Como
se ha dicho tradicionalmente: la señoritas primero.
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Así que vamos
a vengarnos de Debla y sus numerosos amigos, profesora de sociales,
ética y la tutoría de 4º A. Aunque sus clases no son las más divertidas,
cosa que ella nos recuerda con frases como: ‘¡Qué clase más apática!’ o
‘Yo no sé que os pasa hoy ¿es el olor que traigo a gasolina o que?’
recordamos, además de los 4 pilares de la historia y eso de
causa-proceso-consecuencia, momentos divertidos como aquel en que nos
contó la historia del loro de su vecino que decía: ‘¡Oh, que caló!’
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Seguimos con
Fernando, profesor de tecnología, informática, PIN y el tutor de 4º B.
Se podría decir que es el molón, el guay. Esto es lo más destacable de
él, porque nos atreveríamos a jurar que es una persona a la que nunca le
va a dar un infarto; sus únicos momentos de tensión son aquellas en los
que dice: ‘¡Control de falta!’ o ‘¡Laura, cállate!’
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Una vez
repasados los tutores, vamos a hablar de Loli, la profesora de inglés.
Le agradecemos que se haya encargado de la organización del viaje de
estudios y que cada clase, pese a nuestra parsimonia, repitiera
incansable para corregir los ejercicios: ‘Any voluntary? ¡No! ¡Any!’ o
‘Que me da igual explicar este tema, que yo ya me lo sé,'
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Ahora
pasamos, pese a su oposición, a comentar de Conchi, profesora de lengua
y literatura. No podemos afirmar que no se ha esforzado en que
aprendamos TODO el contenido y cuando decimos TODO significa TODO. Nos
ha llegado a decir que no nos podemos permitir faltar, cosa que conlleva
nuestra oposición, a lo que siempre ha contestado: ‘Ya sabéis, las
quejas…¡al director!’
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Lo
siento Joaquín, pero ha llegado tu momento, no te pongas nervioso que no
seremos tan amables como en esas clases en las que te sacamos de quicio
y dices entre interjecciones: ‘¡Shh! Benítez ¿ya?’, ‘Estás en el mundo
de yupi, Yupi’s World’ o ‘¡Ya hemos tenido el momento Benítez del mes!’
Aunque No nos hayas llevado al laboratorio tenemos buenos recuerdos de
ti y de tus telenovelas con los elementos de la tabla periódica.
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Como no puede
ser de otra forma, los científicos siempre juntos, así que podréis
adivinar quién va: Antonio Moriel, por supuesto profesor de biología y
geología. Su asignatura no es de las más fáciles pero hay que reconocer
que siempre pregunta: ‘¿Me seguís?’ pero no solo son agradecimientos los
que tenemos, nos sabemos si por nuestra pesadez con el tema mochila
siempre repite: ‘Eh, mochileros, ¿os gusta vivir en espacios pequeños?’
Después de las ciencias, pasamos a las matemáticas, las cuales en este
instituto son femeninas:
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En primer lugar y con las
matemáticas B, tenemos a Mª Carmen Gutiérrez con sus curradas
definiciones como: ‘Cuando es continuo, no es discontinuo y cuando es
discontinuo…no es continuo.’ Como podréis suponer, ante estas
interesantes reflexiones la tentación nos llama y cada uno se pone a
hablar con el compañero de temas que no tienen que ver con las mates, a
lo que ella nos dice desesperada: ‘No me interesa vuestra vida privada.’
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En segundo lugar y con las
matemáticas A, tenemos a Toñi a la que podemos clasificar como una dulce
optimista con sus: ‘¡Perfecto! ¡Muy bien! ¡Vaya!’
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Seguimos con una asignatura más
relajada, educación física, con Quique al frente y sus frases corta
rollos pero memorables como: ‘Me estas defraudando!’ o ‘Eso a ti no te
pega.’ Hay que reconocer que, pese a nuestra apatía siempre se esfuerza
porque hagamos algún deporte mínimo, cosa que probablemente nuestro
cuerpo agradecerá en un futuro no muy lejano.
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Pasamos a otra clase
tranquilita, religión, con Inmaculada y su estilo coqueto. Es una
profesora a la que apreciamos porque nos pasa más la mano. Pero, eso sí,
cuando se altera, nos advierte: ‘O os estáis calladitos o copiáis el
tema, que yo hoy la garganta…¡No!’
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A continuación, nos despedimos
de Gertrudis, profesora de latín. Ya que seremos los últimos de su
carrera profesional, no nos portaremos muy mal. Le aseguramos, que vamos
a recordar las pesadas declinaciones y sus órdenes tan peculiares como:
‘¡Anote! Pongan en su cuaderno a fecha de hoy…’
Ahora es el turno de las artes: música y dibujo.
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Primero hablaremos de la
profesora que mejor se entiende con los instrumentos y las partituras,
Ana. Aunque este mundo para ella es apasionante, los alumnos reconocemos
que no es nuestra devoción. Por ello tiene que animar una y otra vez con
exclamaciones como: ‘¡Venga, que yo ya esto me lo sé!’
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En segundo lugar continuamos
con la profesora que mejor se entiende con los pinceles y los lienzos,
Ana también. En clase los alumnos, además de desarrollar nuestra parte
mas artística, pasamos un buen rato; pero eso sí, siempre bajo la
advertencia de. ‘¡En mi clase no me gustan las verdulerías!’
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Ya que estamos hablando de
Anas, le toca el turno a Ana María, la divertidísima profesora de
francés. Como ya hemos dicho y alarde de simpatía, cuando te da una mala
noticia como es la de un parte te dice: ‘¿Quieres que le de color a tu
vida?’ Aunque se pone muy nerviosa y nos deleita con miles de
interjecciones entre zapatazos, tal que así: ‘¡Shh!¡Shh! ¡Venga!
(Acompañado de zapatazos)’ ; nos ha regalado entre risas algunas frases
que pasaran a la historia como: ‘¡Más quisieras con mis años estar tan
guapa como yo!’
Ahora le toca a diversificación. Que nuestro grupo sea más pequeño no
tiene nada que ver con nuestra venganza, aquí pagáis justos por pecadores,
señores.
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Elisa es una
chica alegre y sus alumnos quieren agradecerle que siempre esté riendo y
no sea muy pesada con eso de mantenernos en silencio; pero como dice
ella: ‘Teoría demostrada científicamente, lo que siembra uno es lo que
va a recoger.’
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Loli es otra chica alegre que se preocupa mucho
por el futuro de sus alumnos cosa que le agradecemos.
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Se podría
decir que ya hemos repasado a todo el profesorado de este año; pero
advertimos a la autoridad que no se confíe, que porque no nos haya dado
clase no significa que no haya aportado nada. La verdad, recocedlo
chicos, cada vez que Don Manuel entraba por la puerta a ninguno se le
pasaba nada bueno por la cabeza; siempre, sin excepción, era para
regañar entre frases como: ‘Señores que ya somos grandecitos…que estamos
ya en 4º.’
Aunque estos sean los profesores que nos han guiado
este año, también tenemos agradecimientos para Mónica y sus curradas
tutorías, Don Pedro Jiménez y su chiste entre tema y tema, Ana Trigo y sus
largas charlas en las clases, Mariam, Eva Mª, Sara Cristina, Carmen la
conserje, Mª del Mar la secretaria, las limpiadoras y el resto de
profesores que, aunque hoy no nos acompañan en este día, nos han dado
clase.
MUCHÍSIMAS
GRACIAS A TODOS, por las risas, por las bromas, las enseñanzas
transmitidas, por todos los momentos que llevaremos siempre con
nosotros,…GRACIAS DE VERDAD Y QUE NO SEA UN ADIÓS, QUE SEA UN HASTA
SIEMPRE.
Alumnos de 4º de ESO

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